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Una gran "crítica"

Mientras me lavaba las manos, luego de hacer las necesidades básicas me vino a la cabeza, "qué escribir esta vez", pues bien, decidí analizar las nuevas etnias de jóvenes que han nacido en nuestro amado Santiago.
Y no me referiré a aquellos bien llamados y ponderados por la prensa televisiva como "pokemones" ni las "pelo lais" que aún rio a carcajadas cada vez que escucho/leo/veo aquello, sino que me referiré a los "pseudo-depresivos". (nombre científico: personis with imposibilidadih of criar amigos sin dar penis)

Jóvenes de hasta 18 años (y conozco un caso de una niña, no se supone que las mujeres maduramos antes? pues al parecer es una mera patraña idealista y sexista) que por fotolog dejan mensajes como "estoy mal", "me siento solo/a" "la única manera de ser libre es la muerte, mi alma se liberará y volará con los ángeles de alas negras" o que, demuestran toda su "depresión" por messenger, dejando mensajes subliminales o casi indirectas, como "adiós a todos, los quiero :)", "tu sangre saciará mi sed y mi cuerpo tu hambre" y así podría seguir eternamente con un sinnúmero de palabrería, cuando realmente uno entra a msn con el único y mero hecho de distraerse un momento, "salir" de la rutina, pues muchas personas caen en el vicio de entrar todos los días a practicamente nada o simplemente dejar automensajes. Cierto día llegué a la conclusión de que ellos tienen algún tipo de problema, pero no tendencias suicidas, sino que, una falta importante de autoestima, es lo que logré concluir, PERO y he aquí el gran dilema, la falta de autoestima conlleva el suicidio. ¿Entonces qué les falta?, pues AMIGOS, turbios, concretos y duros amigos o la inserción en algún grupo, su instinto gregario está tan dañado, que solo logran atrapar gente de esta manera (porque son unos egoístas trepadores, capaces e inventar una mil cosas).

"Tengo diesiocho años, paresco de quince y tengo la mentalidad de trece"
"No quiero solucionar mis problemas, me gusta ser un alma atormentada"
nunca olvidaré eso.

Me enerva tanto este tipo de comportamiento que llegué a pensar que ojalá tengan el valor de suicidarse con rapidez, para que nos liberemos de esta casi, escoria contagiosa (llamase síndrome msn; una persona le dice a otra que está mal, triste y ésta, cae en el mismo estado "está mal" y asi... una cadena).

Concluyo mi GRAN y casi discriminadora crítica, esperando y rezandole a mayuya para que este tipo de jóvenes, madure, crezca un poquito y se les aliviane el genio.

~

Gore @ 15:57, ,




Palabras absurdas

De alguna manera hay que comenzar…
Y un cigarro siempre es buen amigo cuando debo hacerlo.
Las cosas, no son una simple coincidencia y menos aún que este gran proyecto “bajo el paraguas”, se lleve a cabo justo en temporada de invierno y aquí empiezan mis incertidumbres, el invierno… Salgo a la calle temprano y muy abrigada, casi como un esquimal, casi como Keny de south park, llego al paseo Ahumada tipo 9 de la mañana y qué me encuentro, muchachitas de mi edad en polera de mangas cortas y pantalón, woow! Es mi expresión más común y cuando empiezan a caer las gotas más diminutas de agua, estas mismas muchachas miran al cielo furiosas, con la ira hasta la garganta, su cabello alisado por más de dos horas, se volverá a encrespar.
Y no dejo de preguntarme ¿Es más importante el cómo nos vemos que el cómo nos sentimos? Es obvio que dentro del como nos vemos está el sentirnos bien, pero ¿estamos dispuestos a pasar frío por tan solo vernos bien? Miramos al cielo nuevamente esperando que un algo baje a decirnos la hora en que dejará de llover y lanzamos la más descorazonada grosería cuando una gota caída se deposita en nuestro cuello y viola nuestro pescuezo.

Cuando las palabras más absurdas agobian lo que queda de ti, caes en la cuenta de que algo está sucediendo.
No controlas ni el esfínter de la manera en que deberías hacerlo y tus dedos se enfrían y se nutren con un dulce especial; con lápices de colores desequilibrados, con no-sentimientos.
Te sientas en el suelo del metro y tu poca agraciada figura se bambolea ligeramente, caes en catarsis, esperas no despertar hasta llegar a casa. Miras, te detienes, esperas, cierras los ojos y dejas de respirar para que nada escape de ti. De pronto alguien a tu lado lee el periódico, extraño para la hora.
¿Y qué son los recuerdos traumatizantes más que una simple no-experiencia de vida?, ¿y qué es la vida más que el simple deseo de tus padres de promulgarse en presente, pasado y futuro?

Siguiendo con el metro, te tienes que poner de pie, la comodidad de los otros es más importante que la propia (estúpido, denso, inconsecuente). Se llena, se repleta como millones de pulgas de mar en una sopa desconocida y desagradable, el aire que se respira a medias, se hace cada instante más grueso, alguien lo respira en tu oído, alguien habla mongoladas, alguien, alguien, alguien, tú miras a alguien.
Un ente X, con problemas y virtudes, con arrugas, mañas e incoherencias, entes con y sin discursos públicos y virtuales, personas armadas desde el punto de vista político y religioso, destartaladas de noche por las uñas, el látex y un pseudo amor aclamado a gritos.

Decides detenerte. Mi comodidad es más importante (cuando en realidad aceptas una norma de convivencia), pero nadie analiza el cansancio en ti, pienso, luego conspiro.
Poco a poco se evapora esa gracia de tus labios y se secan los ojos pretendiendo saber donde ir, el metro se detiene con su arrullador sonido característico de aviso de las puertas corredizas, un sistema automático algo desabrido, te bajas casi con taquicardia, las puertas otra vez de cierran tragando personas prensadas por el cansancio y aspiración de llegar a sus hogares y mientras caminas por el andén con una canción de Lucybell resonando en los oídos observas nuevamente la tristeza que acompaña el gran avance de la ciudad. ¿Esto no es hacinamiento? ¿O acaso es poca cultura? Te hierve la sangre al ver que unos cabritos de no mas de 16 años bajan por el ascensor y detrás de ellos hay un anciano en muletas o una mujer con dos niños pequeños y un bebé de unos 2 días de nacido con la piel rosada aún, en los brazos y aún así, no haces nada, no es asunto propio, alguien más lo hará por ti.

Sigues caminando a oscuras, refugiándote en las débiles luces de los focos instalados en las aceras, encuentras basura de todos los tipos, cigarros completamente muertos, hechos niños pequeños, chicles mordisqueados por los nervios o la ansiedad hasta extraerles la última gota de sabor, sangre de un algo o alguien… o quizás es tan solo algún tipo de aderezo que cayó de un manjar callejero y en la esquina una violación, um… nada nuevo.
Al llegar a la puerta, la miras como un gran invasor desde fuera, introduces la llave y esa figura autoritaria se transforma en tu protección, unos pasos más, los últimos en la humedad de la calle, los últimos en el frío arrollador de la tarde, entras a casa, la sonrisa de tu madre, las cejas alzadas de tu padre, el aroma de las galletas horneadas para la hora del té, las sientas tan deliciosas como cuando eras pequeño pero no las comes, solo esperas tu cama, te quitas los zapatos liberando tus pies de una gran atadura, mueves los dedos aún dentro de los acuosos calcetines de hilo, y te introduces en la cama al momento en que apagas la luz. Otro día ha terminado y las palabras más absurdas se han convertido en tu diario vivir.

[um] Bajo el Paraguas @ 11:40, ,


 
     
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